Mamá se ha vuelto loca comprando libros

Ya os he comentado en varias ocasiones que me encanta leer y que me gustaría mucho que mi hija también disfrutase, al menos de vez en cuando, de una buena historia sobre papel (o tinta electrónica). Y como no creo que la lectura entre por ciencia infusa sino que el entorno en el que se eduque un niño es fundamental, todavía no había nacido mi hija cuando ya dedicaba mucho tiempo a reflexionar sobre cómo vamos a lograr este objetivo: que disfrute de la lectura y que no sea uno de esos niños que engrosan las listas de los que “odian los libros”.

Por supuesto, una de las formas de que los libros formen parte de su día a día es que esté rodeada de ellos, así que el primer paso es comprarle muchos libros adaptados a su edad e irlos disfrutando todos juntos a medida que crezca (¡cómo me gusta contar cuentos!). Y algo que me ha sorprendido muchísimo es que los libros para niños ¡son muy caros! Difícilmente bajan de los 10 euros… ¡uf! Y eso que suelen ser muy pocas páginas… La verdad es que no resulta barato “llenar una casa de libros”, así que en cuanto veo ofertas de libros infantiles allá que me lanzo para hacerme con unos cuantos que puedan rellenar sus estanterías (y su cerebro).

Así que hace unos días, paseando por un hipermercado, vi esta colección de libros a 3 euros cada uno y los compré todos:

Colección mi primer libro

Libros para bebés económicos

No es que sean ninguna maravilla de contenido (no pueden serlo si solo son un dibujo y una palabra, pero bueno, son lo que necesita un bebé de 10 meses, ¿no?) pero las ilustraciones son bonitas y a mi hija le llaman mucho la atención. Además son de páginas gordas, de cartón, por lo que tienen la inestimable ventaja de que eso hace que no las arranque y se las coma como hace con las de papel normal, y gracias a ellos está aprendiendo a pasar las páginas con sus deditos y a ir observando con detenimiento lo que aparece en la página siguiente.

Imagino que el precio tan elevado de los libros infantiles se debe a que son a todo color y a que es la tinta lo que encarece muchos proyectos editoriales… aún así me siguen pareciendo muy caros, pero bueno, a poco que se pueda hay que quitarse de algunos caprichos para invertir en el futuro de nuestros hijos, ¿no? Y ya le he sugerido a los abuelos que de ahora en adelante, cuando escriban una carta a Sus Majestades los Reyes Magos, siempre les pidan, al menos, un libro.

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