Empezando las compras para Semillita: planificación inicial en 5 puntos básicos

Bueno, ahora que ya estoy en la semana 23 de mi embarazo, y que la ecografía de las 20 semanas indicó que todo parece correcto, ha llegado el momento de una inmersión profunda en el maravilloso (y estresante, ¡muy estresante!) mundo de las compras para bebé. Uf, qué estrés, qué tensión… Lo primero que todo el mundo parece mirar es el carrito y por ahí he empezado yo. Decenas de carritos. Cientos de carritos. Miles de carritos. ¿Quién iba a decir que había tantos modelos, chasis, formas, marcas, colores, pesos, plegados y desplegados? Si buscas “carritos 3 piezas” en Google te devuelve 940.000 resultados, una auténtica locura, de verdad. Y yo me miro al detalle 100 modelos, con un esfuerzo sobrehumano selecciono 10, hago un informe-presupuesto comparativo en documento de texto y se lo paso a mi pareja y es cuando él me dice echando humo por la cabeza: “¡Cómo me agobias con tanto carro!”.

Carritos de bebé de 3 piezas: resultados Google

Resultado en Google cuando buscamos “carritos 3 piezas”.

Pero yo no me desanimo ante tal desequilibrio (tengo mucho más tiempo que él, es cierto) y, puesto que jamás compro de forma rápida ni impulsiva y además soy bastante sistemática como buena chica de ciencias, me estoy pateando virtualmente (y físicamente) todos los sitios dedicados a la venta y opinión sobre productos de bebé; es decir, tiendas, páginas de análisis comparativos, vídeos de Youtube y foros de mamis (y papis, que también hay muchos) contentas y descontentas. ¿Qué pasos he pensado seguir para cada compra?

1. Establecer cuánto dinero estamos dispuestos a gastar

Me hace gracia cuando en algunos foros alguien pregunta, por poner un ejemplo: “Hola, ¿alguien me puede decir qué tal el carrito XXXX de estética similar al Bugaboo? Gracias”. Y otro alguien le responde muy ufano: “No te recomiendo nada el XXXX, es una imitación barata, mejor cómprate el Bugaboo original, vas a estar encantad@, de verdad”. Me parece una opinión entre poco útil e inútil. ¿Que por qué? Porque está claro que el que no se está comprando desde el principio el carrito de marca, el Mercedes de los carritos, es porque no quiere (¡o no puede!) dejarse ese dineral en un carro. El Bugaboo vale más de 1000 euros, ¡1000 euros! Antes el mileurista era un don nadie y ahora es un privilegiado, y estamos hablando de carritos que superan el sueldo de muchos españoles como el que habla de caramelos. ¡Madre de mi vida! Si uno puede permitirse gastar ese dinero en el carro me parece fenomenal que lo haga, es su dinero y seguro que es un producto de una calidad increíble (y además muy personalizable, que siempre hace gracia poder poner colorines chulos), pero si no podemos gastar tanto lo razonable es fijarnos un presupuesto máximo y no rebasarlo, una vez que hayamos visto qué hay en el mercado y el rango de precios en el que nos movemos.

2. Comparar, comparar y comparar

Sea por el motivo que sea todas las tiendas tienen precios distintos. Sin embargo, que por ejemplo en Toys R Us tengan una sillita de coche que nos gusta a un muy buen precio no garantiza que también tenga el mejor precio en la trona o en el carrito. Supongo que por cuestiones de acuerdos con marcas concretas y por stock, a veces un producto dado puede tener un precio sensiblemente inferior en una tienda concreta y en cambio otros mucho más caros. Para que os hagáis una idea (aunque seguramente sea un ejemplo extremo), esta sillita del grupo 0+ de Concord de 2013 vale unos 172 euros en Amazon y 75 euros en Bebitus:

Silla grupo 0 concord air 2013

Sillita grupo 0+ para recién nacido hasta 1 año del modelo Concord Air de 2013

Buscar productos de temporadas pasadas puede ser una muy buena opción para esto, es decir, para encontrar grandes ofertas.

3. Asegurarnos de que la tienda en la que compramos es seria y tiene servicio post-venta

Imagino que porque cuando uno tiene un bebé no tiene más remedio que comprar una cantidad determinada de cosas, y además en un plazo muy muy concreto, las tiendas de productos de bebé crecen como champiñones. Jamás creí que hubiese tantas y tan variadas, me ha sorprendido muchísimo. Por una parte es una ventaja porque te permite mirar y comparar más, pero por otra es un poco locura y al final entre modelos, tipos, packs que contienen accesorios o que no los contienen, lo cierto es que puede resultar bastante estresante el proceso de ahorrarse un centenar de euros en el mejor de los casos. Por eso, comprar en una tienda con solera, que tenga buenas opiniones y fama de cumplir antes y después del pedido, puede ser un factor bastante importante que decante la balanza, ya que no son pocas las tiendas que he encontrado de las que los usuarios echan pestes en los foros. Mejor relacionarse con un interlocutor serio y formal.

4. Comprar preferiblemente productos que se puedan reparar o reponer y que tengan garantía

Puesto que compramos productos que no son nada baratos (el carrito, por ejemplo, puede ir desde los 300 hasta los 1500 euros) sería un chasco que se nos rompiese a la primera de cambio y que no pudiésemos reclamar para que nos lo repongan o como mínimo nos lo reparen. A no ser que nos encaprichemos mucho de un modelo concreto o que sea un auténtico chollazo, los experimentos con gaseosa.

5. No dejarse llevar por el efecto primerizos

Se palpa, se siente, ¡está en el ambiente! Entras a una tienda con tu barriguita, acompañada de tu pareja o de tu madre, y rápidamente se planta ahí el dependiente para ofrecerte su ayuda y preguntar, entre amable y casualmente: “¿Es tu primer bebé?”. Cuando respondes que sí, creo que se le pone el símbolo del dólar en la pupila. En serio, ofrecen el producto más caro que tienen en la tienda, y venga montar y desmontar y enseñarte lo maravilloso que es, lo flexible, lo ligero, lo ideal, lo bonito, y si no te ven convencida del todo rematan con una frase lapidaria que pega en el centro de la diana de tu culpabilidad: “Este otro no es que esté mal, pero por supuesto no es tan seguro”. En estos casos yo salgo de la tienda escopeteada antes de que la combinación de ilusión-consumismo-culpabilidad me haga gastar miles de euros en cosas que luego cogerán polvo en el trastero (como me han asegurado muchas mamás que cayeron en la trampa). Esto del efecto primerizos es tan interesante que creo que lo voy a dejar para tema de profundización en otra entrada.

¿Y vosotras qué opináis? ¿Cuándo y de qué modo empezasteis a comprar los productos del bebé? ¿Os dejasteis llevar por los impulsos o seguisteis un esquema más práctico?

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4 comments

  1. Aurora says:

    Muy buen post. La verdad es que es bien difícil cuando te tienes que decidir por el modelo que vas a escoger de carrito para tu bebé, pues hay un montón de ellos. Voy a seguir tus consejos a ver si se me hace más sencillas la búsqueda.

    Un saludo.

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