Las últimas pruebas del embarazo

Desde que en la semana 35 me realizaron la última ecografía, para comprobar el crecimiento del bebé y el peso, me han realizado más pruebas y me han hecho controles con mayor frecuencia. La ginecóloga me ha visto en dos ocasiones desde entonces, una para evaluar la ecografía y tomarme una muestra vaginal (para realizar un cultivo) y otra para evaluar los resultados de dicho cultivo y de la última analítica del embarazo, así como los de la primera prueba de correas y mi estado general. Es decir, en resumen:

Ecografía en la semana 35 para comprobar medidas del bebé y que todo se sigue viendo bien. En esta ecografía me estimaron un peso para mi bebé de unos 2.500 gramos, así que los más probable es que al final del embarazo pese un máximo de 3.500 gramos porque no suelen engordar un kilo sino un poco menos (eso me dijo la ginecóloga).

El resto de medidas han dado lo siguiente:

Diámetro biparietal: 90,2 mm (¡vaya cabeza!)

Perímetro cefálico: 323 mm

Perímetro abdominal: 295 mm

Longitud del fémur: 69,6 mm

Todas las medidas están dentro de los valores normales para la semana 35, así como todo lo que se puede ver en esta ecografía, como la placenta, la cantidad de líquido amniótico o la frecuencia cardíaca fetal.

– Última analítica del embarazo en torno a las semanas 36-37. Servirá también para que el anestesista evalúe si nos podemos poner la epidural. A mí me han dado cita para la semana que viene (que ya estaré casi de 40 semanas) para que mire mis resultados y me haga firmar el consentimiento expreso de que quiero que me pongan la epidural en caso de pedirla. Me han asegurado que si me pongo de parto antes no pasa nada, que me la podrán poner igualmente llevando la analítica correspondiente.

Cultivo vaginal para comprobar si tenemos el estreptococo B. Si damos positivo nos tendrán que poner antibiótico (en el suero) el día del parto nada más ingresar para minimizar el riesgo de que el bebé lo contraiga al pasar por el canal de parto, lo cual sería grave. Lamentablemente a mí me ha dado positivo (crecimiento leve, ponía; he leído que entre un 10 y un 30% de las embarazadas lo tienen y que es flora que tenemos de forma natural que acaba en la vagina por alguna razón), de modo que nada más ingresarme me tienen que poner el antibiótico para reducir la posibilidad de contagio (pasa de 1 entre 200 a 1 entre 4000). Lo cierto es que esto me tiene un poco preocupada, porque para que sea más efectivo lo recomendable es que al menos te lo hayan puesto 4 horas antes de que el bebé nazca, aunque espero que siendo primeriza mi parto sea más largo que esto. También he visto que te hacen la prueba con el embarazo bastante avanzado porque esto puede ir fluctuando, y que te dé negativo en la semana 30, por ejemplo, no implica que sea negativo el día que des a luz. En cierto modo por ahí estoy contenta de haber dado positivo, porque es preferible que me digan que sí y me mediquen aunque realmente el día del parto no estén ahí las bacterias, que viceversa.

Correas a partir de la semana 38 para monitorizar el corazoncito del bebé y su bienestar general y si ya tenemos contracciones uterinas. Te ponen dos sensores, uno de las contracciones, casi en la boca del estómago (para mirar el útero) y otro donde se encuentra el corazón del bebé para ir registrando sus pulsaciones.

Tacto vaginal ya en la semana 38 (hay ginecólogos que no lo hacen pero a mí me lo han hecho) para evaluar cómo está el cuello del útero y ver que el bebé está en posición cefálica. En mi caso mi cuello del útero todavía estaba muy verde, totalmente cerrado, por lo visto. De esto hace ya cinco días y sigo igual, de modo que eso que le pasa a otras mujeres (según me han contado algunas amigas) que se ponen de parto justo después de un tacto vaginal no ha sido mi caso.

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