Cortando uñas biónicas

Vale que a nuestra pequeñaja le cuesta engordar, pero nutrientes desde luego no le deben faltar, al menos los necesarios para que crezcan las uñas. Jamás había visto una persona con semejante nivel de crecimiento, es prodigioso. Tiene unas uñitas afiladas que se clavan por todas partes: en la cara (la suya y la de los demás), en los ojos, en la piel de mi pecho, ¡en el pezón! A veces me coge el pezón del pecho contrario al que está comiendo y lo araña sin piedad, me hace un daño…

Difícil cortar las uñas a un bebé

Como veis estas uñas están ya (¡otra vez!) listas para cortar pero… ¿quién le pone el cascabel al gato?

Recuerdo que en el curso de educación maternal nos dijeron que las uñas se le tenían que cortar al bebé cuando dormía, pero nos es bastante difícil, porque tiene un sueño de esos que pueden acabar por el vuelo de una mariposa, pues como para agarrarle las manos y liarse a cortarle las uñas. Así que normalmente se las cortamos cuando está despierta, aguantándole fuerte la mano, y a veces se deja (quedándose quieta y observando) y otras se remueve y hay que dejarlo, esperando el momento en el que esté más tranquila y no ponga en peligro su integridad física.

Pues bien, cada dos por tres, con un terrible esfuerzo, conseguimos cortarle las uñitas de esta forma que os he dicho con esas tijeras que hay de punta redondeada y nos quedamos satisfechos con el trabajo, pensando que ahora no nos arañará ni se arañará durante una buena temporada. ¡Craso error! No tarda más de 2 o 3 días en volver a tener las uñas creciditas y dispuestas a clavarse donde puedan.

Quién iba a decir que algo tan aparentemente sencillo como cortar unas uñas podía convertirse en una odisea. Sospecho que con los niños hay muchas cosas así: que parecen sencillas y a la hora de la verdad se convierten en una de esas comedias disparatadas del cine. En fin, habrá que acostumbrarse, ¿no?

Un abrazo a tod@s.

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